Exclusivo de “LVE” / Nazarena Vélez: Mentiras verdaderas

NAZARENA_VELEZMucho se habla. Mucho se dice pero poco se aclara. Ideas y vueltas de una figura que pudo heredar el trono de diva pero que parece encolumnarse detrás de Silvia Süller. La historia oculta de Nazarena Vélez. Su vida en los medios resumida en estas líneas.

Nazarena Vélez fue apadrinada por Gerardo Sofovich cuando era tan sólo una adolescente. Ella tenía 15 años y se convertía en una de las lolitas del productor, un poco derrochando simpatía y otro poco con mucha sed de convertirse, un buen día, en la sucesora de una de nuestras grandes divas.

La llegada de su primera hija, Barbarita, le truncó la carrera que comenzaba a despegar y los conflictos con el padre de la niña la separaron aún más del ambiente artístico. Recién regresó a los medios para conducir un programa de bailanta junto a Hernán Caire, quien tiempo después se iba a convertir en su pareja y en la primera víctima de su piélago de mentiras.

Tras la denuncia de supuestas agresiones que Nazarena le radicó al actual conductor de “Pasión de sábado”, hubo un polémico living en el programa de Susana Giménez donde la rubia no hizo más que negar lo que horas antes había declarado en un medio radial, más precisamente en el programa que conducía Jorge Rial.

Ella alegó que jamás había concedido esa entrevista y que el conductor de “Intrusos” junto a Luis Ventura le había trucado la voz, acción que contaba con muchas voces que podían atestiguar sin problema si ella hubiese querido ir a la justicia. Por supuesto, nada de eso pasó porque la rubia era la que había remarcado horas antes de hablar con la diva que Caire quiso matarla, algo que jamás podía comprobar.

Luego llegó Daniel Agostini, con quien también tuvo un hijo y a quien dijo jurarle amor eterno. Todo terminó en escándalo y el estado de psicosis de la rubia terminó en un acto histórico del mundo del espectáculo: su miedo a ser engañada la llevó a buscar a su pareja por más de 20 hoteles transitorios de la capital porteña. Ella visitaba los estacionamientos intentando confirmar sus sospechas de infidelidad del morocho, intrigas que comenzaron a carcomerle el cerebro cuando alcanzó problemas sexuales que complicaban a la pareja.

Un verano, en Villa Carlos Paz fue nuevamente descubierta por el semanario Paparazzi. Allí pasó a ser la chica del momento y llegó a tener un sinfín de tapas en dicha publicación. Con la popularidad regresaron las ofertas y con el trabajo los fantasmas del estrellato.

Con su desembarco en “El Champán las pone mimosas”, la ex de Agostini montó distintas movidas de prensa para mantenerse en cámara y no ponerse rancia en las tablas. El miedo a la telaraña fue letal para terminar barranca abajo. Desde una historia que nunca existió con el delantero de Boca Martín Palermo hasta la mediática leyenda de Maradona.

Entre Maradona y Nazarena no pasó nada, más que una expresión de deseo de ella. Diego estaba detrás de Silvina Luna, compañera de Naza en el vodevil, y por eso visitaba el Multiteatro con su Mini Cooper de color negro. Ella aprovechó la volada y la prensa del ex Diez para mantenerse en el tapete.

Llegó, incluso a mandar a trucar fotos para demostrar que lo conocía y recorría las noches esperando que el actual DT se meta en un boliche para luego ingresar ella y pegarle un radio a la prensa. Pero nada fue cierto. Ni las flores. Ni la tanga. Ni las macumbas. Nada, absolutamente nada.

El último amor de Vélez, el último hombre que le devolvía prensa fue Luciano Garbellano. Claro que con este volvió a repetir su etapa de mujer celosa como cuando estuvo con el bailantero. Se enamoró del hombre equivocado: Garbellano es un soltero empedernido que cambia de mujer como de ropa interior. Pero ella cayó y no pudo salir jamás. Ni siquiera hoy puede hacerlo. Lo ama. No puede entender cómo ese hombre no quiso estar más con ella.

Intentó manejarle sus negocios pero el muchacho no cede ni con un juez de la nación, mucho menos con una rubia aunque un pelo de… siempre tira más que una yunta de bueyes. Pero no. Sólo hizo un viaje con ella a Tahití y luego se enteró que se había casado en la misma isla de Marlon Brando. Por supuesto, todo estaba digitado por Vélez que siempre tuvo buena llegada a la prensa y buscó aliados a cambio de primicias. Una de ellas, la relación clandestina entre dos compañeros de elenco: Marcelo De Bellis y Luciana Bianchi. Su canje informativo provocó el divorcio del humorista y la ruptura de la relación de la modelo.

La página más negra de su vida fue haber regalado las fotos del interior del camarín de la última función de la obra de Sofovich. Cuando todos le apuntaron a Belén Francese, ella se calló. Prefirió quedar limpia antes que decir la verdad. Al igual que la orquestada pegatina de la pareja de Sofovich, su amor platónico. Esto es tan sólo un aperitivo de una vida rodeada de mentiras disfrazadas de verdades.

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